domingo, 1 de septiembre de 2013

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Y aquí estoy de nuevo, casi a las dos de la mañana, intentando otra vez, sacar a alguien más de mi cabeza.
Intentando no pensar en que quizás ésta vez si pudiera funcionar. Intentando ser menos torpe, intentando sacar de a pocos el dolor, como fingiendo que aquí jamás pasó nada. Pero pasó, y quizás ese sea el problema.
Hoy sólo me gustas, nada más. Pero si eso avanzara, si permitiera que eso avanzara, no sé con exactitud a donde nos llevaría, o lo que es más preocupante, si el lugar al que llegaremos nos gustará.
Hoy por hoy, si quisiera, podría amarrarme el corazón, y decidir que no me importas. Así, solo por que sí, y dejarte a un lado. Y sería lo más sano, lo confieso.
Por que he aprendido que la gente herida, la gente dañada, la gente carente no debe amarse. La gente incompleta, como tu, o como yo, no debe sentir nada sino hasta remendarnos y quedar, sino como nuevos, al menos con los suficientes parches para soportarlo todo.
Pero... Hay algo en tí que... me inspira. No es posible sentirme así... no quiero.
Todo sale mal cuando me siento así. No puedo pensar, no puedo razonar... me equivoco en todo, y soy tan torpe. Como si mi cabeza se rellenara de algodón...
Te ví tanto tiempo de lejos, que creí que jamás me hablarías. Y ahora la vida simplemente, hace ésto. No me quejo, me gusta. Pero sentirme así... me da miedo. Más aún cuando tu manera de ser, tu forma de hablar y el como te ves, son cosas completamente opuestas. Como si fueras varias personas a la vez. A veces me molesta. Me molesta que de pronto seas amable, dulce, y que de buenas a primeras, me ignores. No sé... por eso no me gusta sentirme así por alguien.