Hace un par de meses realicé una compra para una amiga. Era su cumpleaños, es una buena amiga, así que decidí regalarle algo que sabía iba a disfrutar tanto, o quizás más que yo, un libro. Salí de la facultad volando, y compré Rayuela, de Julio Cortázar. Cual sería mi sorpresa al darme cuenta que, el regalo no era para ella, era para mí.
Lo desenvolví, y fuí a dárselo, Ella me lo agradeció, pero me dijo que ya lo había leído, y que su edición era un regalo de su novio (por tanto no estaba sujeto a cambios). Y ese día noté dos verdades irrefutables con el mismo hecho:
1) La vida obra de maneras misteriosas
2) Jamás le quites la etiqueta a un libro, y la tires a la basura hasta no estar enteramente segura de que su nuevo dueño lo aceptará
Me lo quedé, no sólo por que el precio fué en verdad, fabuloso, el autor un verdadero agasajo, y era un libro del que había leído mucho, sino por que me era imposible devolverlo, literalmente.
Ha pasado el tiempo, y con el correr de los meses, he notado como ese libro en particular me ha dado más bofetadas emocionales que las que he recibido en mi vida. El novio de mi amigo, quien presenció el intercambio mencionó algo gracioso, cuando yo dije -Es el libro equivocado-. El dijo -no, no es el libro equivocado, sólo lo compraste por la razón incorrecta-. Comienzo a creer, que tiene razón.
Soy una lectora apasionada...es uno de los pocos libros que realmente me ha costado trabajo leer, pero que me atrae una y otra vez a retomarlo. No es de sorprenderse que, cada vez que intente leer un capítulo, de alguna manera, algo que esté viviendo, se relacione directa o indirectamente con algo del libro. Supongo que es por que estoy confundida, y por que el personaje, también lo está. Y no sólo está confundido, es evasivo,terco y se niega a creer en algo que está más allá de su código de creencias. A veces, digo "eran los sesentas", otras pienso que la humanidad inexorablemente y sin importar el tiempo ó el espacio físico, se ha visto envuelta en situaciones similares, una y otra vez, con la esperanza de dejar de repetirse. Sin embargo, las personas confundidas, evasivas,tercas y se que niegan a creer en algo que está más allá de su código de creencias existimos, y por ende, dichas situaciones no nos persiguen: parecemos tener un particular afecto por meternos en ellas.
Puedo decir que, más de una vez, el autor me ha robado de los labios un suspiro, y me he quedado con la frase para la posteridad:
Es un libro que recomiendo ampliamente, aunque, repito, su lectura no es fácil para una generación distinta a la que sirvió como inspiración para el mismo. Sin embargo...su lectura es, en ocasiones reconfortante, y otras, muy intensa, vívida. Es prodigiosa la forma de escribir de Cortázar, quien no limita a sus personajes, los deja, literalmente, cobrar vida ante nuestros ojos. Él no intenta que sean perfectos a los ojos de los demás, y en ocasiones, ni ante sus propios ojos. Son entera, completa y totalmente humanos, tanto como puede llegar a ser una persona que camina por la calle un día cualquiera. No compromete la historia ante la integridad moral de los mismos, y es por ello que fluye de manera limpia, constante.
No haré un resumen...creo que es un libro al cual es mejor llegar con los ojos cerrados.
A mi parecer, uno de los capítulos más icónicos es el séptimo, sin embargo, lo dejo a su criterio.
Enamórate.


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