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Mansamente, insoportablemente, me dueles.
Toma mi cabeza. Córtame el cuello.
Nada queda de mí después de este amor.
Entre los escombros de mi alma, búscame,
escúchame.
En algún sitio, mi voz sobreviviente, llama,
pide tu asombro, tu iluminado silencio.
Atravesando muros, atmósferas, edades,
tu rostro (tu rostro que parece que fuera cierto)
viene desde la muerte, desde antes
del primer día que despertara al mundo.
¡Qué claridad de rostro, qué ternura
de luz ensimismada,
qué dibujo de miel sobre hojas de agua!
Amo tus ojos, amo, amo tus ojos.
Soy como el hijo de tus ojos,
como una gota de tus ojos soy.
Levántame. De entre tus pies levántame, recógeme,
del suelo, de la sombra que pisas,
del rincón de tu cuarto que nunca ves en sueños.
Levántame. Porque he caído de tus manos
y quiero vivir, vivir, vivir.
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Hace mucho que contestar la pregunta ¿Còmo estàs? no me costaba tanto. No puedo decir que estoy triste,,,sòlo no sè por què no soy feliz. Es bastante gracioso darme cuenta de que, en realidad, creo que no tengo una definiciòn real de eso: ser feliz. Quizàs no lo he sido en verdad, ò si lo he sido, pero no lo puedo recordar. Lo cierto es, que no puedo evitar sentirme asì a veces. Como extrañando a alguien que desconocido, como diciendo un discurso a la pared.
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