viernes, 28 de agosto de 2015

Best Friends

Te ha pasado que, creces y tus amigos que siempre estuvieron contigo, de pronto ya no están?
Eso me pasa con mi mejor amigo.

Decir mejor amigo es, una palabra muy sobrevalorada en éstos días. Todos son mejores amigos por que les gustan las mismas cosas, o por que sienten que no encontrarán a nadie igual. Pero, mis mejores amigos lo son por que sé que jamás encontraré a nadie como ellos, han crecido conmigo y saben más de mí, de lo que sé yo.

Nos conocemos desde mucho antes de que yo pudiera conocerme a mi misma, mucho antes de que pudiera pensar en si algo estaba o no mal conmigo o con los demás. Sabe todo de mi, y me conoce por completo.

Hemos tenido épocas difíciles, épocas que a veces evitamos recordar aunque sepamos que estuvimos ahí, pero también épocas tan hermosas, que las llevo en mis manos todo el tiempo. épocas que me han ayudado a salir de tormentas tan solo con la promesa de un arcoiris.

Pero...él ya no está. Es la única persona en el mundo a la cual le he dicho cuánto lo extraño, o lo necesito en mi vida. El único que sabe que me duele, cómo dañarme, pero también que me reconforta o calma. Quien me ha visto en piyama, con los dientes sin lavar, quien estuvo conmigo cuando estaba enferma, o con fiebre. Cuando odiaba la primavera, pero amaba las flores. Cuando el invierno era frío y no podía decirle a nadie cuánto necesitaba un abrazo. A la única persona que en verdad sentí hacer llorar. Aquel con quien crecí.

De todo el desastre que ha sido mi vida, de todas las subidas y bajadas, ese vaivén cotidiano entre el pertenecer y no a un lugar, el delicado hilo de la libertad, de la tristeza, de la alegría, lo único bello y estable que siempre tuve, eran ellos, mis amigos. Sólo ellos dos.
Los tres contra el mundo.
A ella sé, que no importa cuanto se aleje, jamás desaparece, como el sol. Da calor aún sin verlo. Siempre sabes cuando está allí, y si se va, la extrañas mucho, pero sabes que regresará, con una historia divertida, o interesante. Por que así es ella, libre, soñadora. Pero él era mi luna. Estaba ahí, quiseras verlo o no, siempre estaba ahí. Para reir, para burlarme de la gente, para ir a comer un simple helado. Para acortar las distancias con un simple hola.

Las cosas cambiaron hace algunos meses.
El conoció a más gente, y comenzó a salir con ellos. Creí que estaba bien, por que se merecía tener muchos amigos. Se merecía que más persona conocieran lo increíble que es, que pudiera crecer y conocer otras cosas. Pero...
Poco a poco dejó de tener tiempo para nosotras. Al principio, creímos que estaba bien, que debía salir con alguien más que no fueramos nosotras, tener novia. Hacer su vida.
Pero ahora...

Antes podía decirle "hey tonto, te extraño" y sabía que el fin de semana estaríamos juntos de nuevo, y que no extrañaría esa cercanía más. Que podría tomar su mano y sentir la calidez de no tener que preocuparme por que sería incapaz de lastimarme. La única persona a la que podía abrazar sin que alguno de los dos interpretara mal las cosas, con quien podía ir al cine, o a comer de la forma más tonta e inocente. Sin embargo, ahora puedo decirle "Hey tonto, te extraño", y recibir a cambio un "Yo igual hermosa, pero estoy muy ocupado, y ya le prometí a mis amigos que iremos a cenar a un lugar", "yo también pero, tengo clase, hablamos luego?"...Pero ese luego no llega.
Creí que...creí que sería una fase, como las muchas que yo tuve, y que regresaría. Tenía el derecho de tener una fase también. Pero no.
Siempre estuvimos lejos. Separados por cientos de kilómetros entre nosotros. Pero nuestros corazones no parecían estar así. No importaba cuán lejos me fuera o cuanto tardara en regresar, cuando volviera, estaríamos juntos. Ellos eran mi hogar.

A veces me pregunto, si yo hice algo en especial para que él se alejara, o si sólo se cansó de mi manera de ser. No digo que sea un espanto. Pero puedo llegar a ser difícil de entender, y la razón es, que a veces, ni yo misma me entiendo. He trabajado en eso durante mucho tiempo y, creo haber hecho avances. Pero quizá no fué suficiente.

Entrada en éste punto, sé que, lector, quizás creas que me he enamorado de mi mejor amigo. Pero no es así. Ésto es mucho más profundo que ésto. Mucho más profundo que un simple acostón, o que un beso pasajero de cinema, que una cita para no sentirte sola. Mucho más profundo que enamorarte. Es un nexo que me une a ellos como mi familia, ó quizás más que eso. Un nexo irreparable. Uno que nos hacía ver el mundo del mismo color y con la misma forma. Sólo a nosotros tres. Puedo encontrar otro novio. Pero no puedo encontrar otro mejor amigo con quien crecer y ver las nubes color lila, u otro amigo que me levante cuando sentía que ya no tenía la fortaleza de seguir y que no era lo suficientemente mayor para escapar.
La mayoría de las personas, conocerán a su verdadero amor, se casarán y tendrán hijos. Pero pocos sabrán que es tener mejores amigos como los míos.

Quizás sólo se está rompiendo la ilusión de que pensé que ellos eran las únicas personas que siempre estarían ahí para mí. Que eran mi roca fuerte cuando ya no tenía fuerzas para seguir. Tal vez los sobrecargue, y él no aguantó. Tal vez abusé de su apoyo, y esté recargando fuerzas.
Pero duele, carajo, duele. Más que aquella vez que no llegaron a mi cita y me quedé esperando, más que la vez que preferí no ir a mi graduación por que ninguno de los patanes que conocía merecía ir con ellos. Más que la vez que me dijeron que la beca que gané había desaparecido, más que cuando me esforzaba por aparentar ser una chica ruda y autosuficiente, aunque por dentro estuviese hiperventilando del miedo. Duele más que cada vez que me decían "nos mudamos" y dejaba mi vida a un lado para seguir un sueño que no era mío. O como la vez que nadie asistió al recital que tardé meses en preparar. O como el discurso que no dije por que debía cuidar a mis hermanos y no tenía tiempo extra para más ensayos. Como la vez que llegué con primer lugar del colegio, y nadie estaba en casa. Y esperé. Y esperé. Y llegaron tan cansados, que no te dijeron nada aunque les comentara
. Y al pasar los días, sólo se olvidó. Como las veces que no sabías como hablarle a alguien, y para cuando lograbas hacerlo, ya tenía a alguien más. O como cuando amaste a alguien y sólo se fué. Duele casi como las veces que me dijeron que no me amaban por que, sólo me querían como amiga. O quizás duele más, por que ahora él no me quiere ni siquiera como eso. Y no sé bien por qué.



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