Cada día que pasa, intento una nueva forma de dejar de
pensar en ti. El modo en turno, es la biblioteca. Un lugar quieto, lleno de
personas a las cuales les interesa mucho más lo que necesitan hacer que el cómo
me vea, ó lo que sienta. Es prácticamente el único rincón de la escuela en
donde puedo esconderme a la vista de todos. Después de todo, no estoy
escapando, sólo necesito algunos libros. Es perfecto.
No es que alguien me busque, o me acose con eso en realidad.
Pero al parecer todos notan aquello que yo deseo esconder, y no sé si puedo con
eso. No necesitan preguntar, simplemente, se nota. A veces odio ser tan
transparente en mis reacciones, como si no tuviera la capacidad de fingirme
feliz aunque fuera un poquito de vez en cuando. Como si fueras mi todo. Como si
no tuviera vida si tu no estás en ella. Como si no tuviera la fortaleza
suficiente para afrontar esto. Por que, es normal, no? Sentirme así, que no te
importe…
O sí lo hace?
Nadie me pregunta nada, y, sin embargo termino hablando de
ti casi todo el tiempo. No sé si me es molesto, o si simplemente es doloroso.
Tener tantísimo en mi vida que poder contar, problemas, alegrías, anécdotas,
tristezas, bromas, cuentos, poder hablar de tantos temas, y que, de alguna
manera, toda conversación termine en ti. No me gusta sentirme así. No así…
Creí que…Creí que ya era suficiente. Creí que lo que sentí
era el nivel máximo de lo que podía alcanzar. Creí que me habían roto suficientes
veces el corazón como para seguir con esto, como para seguir en serio buscando
esto. Y creí que podría vivir así, con todo en la epidermis, todo superficial,
todo tierra y asfalto y nada más. Y me creí segura. Y me creí fuerte. Y creí
que nadie podría derribarme de aquella torre que construí. Por que era más
seguro sentir a medias, por que era mejor, por que no tenía tanto costo
emocional, por que podría recuperarme. Y es ahora cuando me doy cuenta de que
creí mal. Ahora que me encuentro en un punto de no retorno, en donde de
cualquier forma salgo perdiendo, aunque sea un poco. Puedo olvidarte, sé que
puedo. Toda mi vida ha transcurrido en aprender cómo hacerlo. Y soy buena en
ello. Es sólo que esta vez…ésta vez no deseo hacerlo. Hay algo que me dice que
no debo, aunque pueda. Algo irracional, vehemente, casi hecho de humo. Una
sensación que no me permite dejarte ir, pero no como antes, no como un “se que
debo, pero no quiero”. No, es más bien un “No lo haré, no puedo, no debo, por
favor…”.
A veces, me gusta pensar que es una obsesión. Así todo es fruto
de mi cabeza, así desaparecerá con el tiempo y no dejará un vacío. Sólo fue una
ilusión vana, y nada más. Fue algo a lo que decidí aferrarme con todas mis
fuerzas, sólo para darme cuenta de que estaba muy cansada para no dejar que se
marchara. Así, así puede irse, dolorosamente, ásperamente, pero puede irse. Si
pienso que es amor, sé que no se irá. Sé que permanecerá conmigo hasta el día
que muera, sé que dejará una mancha imposible de quitar. Sabré que una parte de
mí ya no estará conmigo, me sabré incompleta por siempre…y aprenderé a vivir
con ello. Aprenderé a no buscar aquello que me falta, porque no será una
sorpresa el lugar en donde está, o con quien está. No estará la mágica extrañeza
del desconocimiento, no la esperanza de encontrarte, no, porque ya lo hice.
Será más una obra de la cobardía, será más un sentimiento perpetuo de culpa de
saber dónde está mi felicidad, y no tener el valor suficiente para buscarla. Y
eso…eso hace dolorosa ya no una vida, una existencia.
Y estoy aquí, callada, en un rincón, fingiendo que no me
importa nada, cuando me importa todo, cuando con sólo escuchar tu voz me
resquebrajo en mil pedazos. Mis amigos dicen que estoy cambiando. Hay personas
que ya no me reconocen, aún de cerca. Yo misma a veces no puedo reconocerme al
espejo. Mi imagen no me desagrada, me veo delgada, bonita. Me veo como esa
chica que siempre quise ser. Pero… no. Es sólo que yo quería ser esto que soy,
pero a tu lado. Y no lo estoy.
No te necesito, verás. Puedo estar sola (lo repito hasta el
cansancio. Me lo repito hasta el cansancio), pero no deseo que sea así.
Pero, no puedo
obligarte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Que opinas?