sábado, 9 de marzo de 2013

Entre libros...


Cada día que pasa, intento una nueva forma de dejar de pensar en ti. El modo en turno, es la biblioteca. Un lugar quieto, lleno de personas a las cuales les interesa mucho más lo que necesitan hacer que el cómo me vea, ó lo que sienta. Es prácticamente el único rincón de la escuela en donde puedo esconderme a la vista de todos. Después de todo, no estoy escapando, sólo necesito algunos libros. Es perfecto.
No es que alguien me busque, o me acose con eso en realidad. Pero al parecer todos notan aquello que yo deseo esconder, y no sé si puedo con eso. No necesitan preguntar, simplemente, se nota. A veces odio ser tan transparente en mis reacciones, como si no tuviera la capacidad de fingirme feliz aunque fuera un poquito de vez en cuando. Como si fueras mi todo. Como si no tuviera vida si tu no estás en ella. Como si no tuviera la fortaleza suficiente para afrontar esto. Por que, es normal, no? Sentirme así, que no te importe…
O sí lo hace?
Nadie me pregunta nada, y, sin embargo termino hablando de ti casi todo el tiempo. No sé si me es molesto, o si simplemente es doloroso. Tener tantísimo en mi vida que poder contar, problemas, alegrías, anécdotas, tristezas, bromas, cuentos, poder hablar de tantos temas, y que, de alguna manera, toda conversación termine en ti. No me gusta sentirme así. No así…
Creí que…Creí que ya era suficiente. Creí que lo que sentí era el nivel máximo de lo que podía alcanzar. Creí que me habían roto suficientes veces el corazón como para seguir con esto, como para seguir en serio buscando esto. Y creí que podría vivir así, con todo en la epidermis, todo superficial, todo tierra y asfalto y nada más. Y me creí segura. Y me creí fuerte. Y creí que nadie podría derribarme de aquella torre que construí. Por que era más seguro sentir a medias, por que era mejor, por que no tenía tanto costo emocional, por que podría recuperarme. Y es ahora cuando me doy cuenta de que creí mal. Ahora que me encuentro en un punto de no retorno, en donde de cualquier forma salgo perdiendo, aunque sea un poco. Puedo olvidarte, sé que puedo. Toda mi vida ha transcurrido en aprender cómo hacerlo. Y soy buena en ello. Es sólo que esta vez…ésta vez no deseo hacerlo. Hay algo que me dice que no debo, aunque pueda. Algo irracional, vehemente, casi hecho de humo. Una sensación que no me permite dejarte ir, pero no como antes, no como un “se que debo, pero no quiero”. No, es más bien un “No lo haré, no puedo, no debo, por favor…”.
A veces, me gusta pensar que es una obsesión. Así todo es fruto de mi cabeza, así desaparecerá con el tiempo y no dejará un vacío. Sólo fue una ilusión vana, y nada más. Fue algo a lo que decidí aferrarme con todas mis fuerzas, sólo para darme cuenta de que estaba muy cansada para no dejar que se marchara. Así, así puede irse, dolorosamente, ásperamente, pero puede irse. Si pienso que es amor, sé que no se irá. Sé que permanecerá conmigo hasta el día que muera, sé que dejará una mancha imposible de quitar. Sabré que una parte de mí ya no estará conmigo, me sabré incompleta por siempre…y aprenderé a vivir con ello. Aprenderé a no buscar aquello que me falta, porque no será una sorpresa el lugar en donde está, o con quien está. No estará la mágica extrañeza del desconocimiento, no la esperanza de encontrarte, no, porque ya lo hice. Será más una obra de la cobardía, será más un sentimiento perpetuo de culpa de saber dónde está mi felicidad, y no tener el valor suficiente para buscarla. Y eso…eso hace dolorosa ya no una vida, una existencia.
Y estoy aquí, callada, en un rincón, fingiendo que no me importa nada, cuando me importa todo, cuando con sólo escuchar tu voz me resquebrajo en mil pedazos. Mis amigos dicen que estoy cambiando. Hay personas que ya no me reconocen, aún de cerca. Yo misma a veces no puedo reconocerme al espejo. Mi imagen no me desagrada, me veo delgada, bonita. Me veo como esa chica que siempre quise ser. Pero… no. Es sólo que yo quería ser esto que soy, pero a tu lado. Y no lo estoy.
No te necesito, verás. Puedo estar sola (lo repito hasta el cansancio. Me lo repito hasta el cansancio), pero no deseo que sea así.
 Pero, no puedo obligarte.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Que opinas?