miércoles, 27 de marzo de 2013

I Don't Think About You Anymore But, I Don't Think About You Anyless...

Recuerdo cuando hace unos meses
leí ésta poesía, y la sentía mía sin razón alguna.
Como extrañando a alguien sin conocerlo.
Como diciendo un discurso a la pared.
Ahora...no debo buscar más. Sé a quien pertenece.
Me Dueles
Jaime Sabines

Mansamente, insoportablemente, me dueles. 

Toma mi cabeza. Córtame el cuello. 
Nada queda de mí después de este amor. 

Entre los escombros de mi alma, búscame, 
escúchame. 
En algún sitio, mi voz sobreviviente, llama, 
pide tu asombro, tu iluminado silencio. 

Atravesando muros, atmósferas, edades, 
tu rostro (tu rostro que parece que fuera cierto) 
viene desde la muerte, desde antes 
del primer día que despertara al mundo. 

¡Qué claridad de rostro, qué ternura 
de luz ensimismada, 
qué dibujo de miel sobre hojas de agua! 

Amo tus ojos, amo, amo tus ojos. 
Soy como el hijo de tus ojos, 
como una gota de tus ojos soy. 
Levántame. De entre tus pies levántame, recógeme, 
del suelo, de la sombra que pisas, 
del rincón de tu cuarto que nunca ves en sueños. 
Levántame. Porque he caído de tus manos 
y quiero vivir, vivir, vivir.
A veces me gusta pensar que no has sido nadie especial. Que sólo fuiste alguien que pasó por mi vida y ya.
Y me levanto de la cama con esa idea. -Ya está- me digo.-Pasará, como todo-
Luego salgo a la calle. La gente dice que cada vez me veo más y más delgada. Me molesta.
No me molesta lo que me dicen. Lo que me molesta es darme cuenta de cuán frágil es el maquillaje que he creado para no dar a notar que me importas. Por que lo haces, carajo. Valla que lo haces.
Supongo que algún día te superaré. Que uno de éstos días, sin darme cuenta, me olvidaré de tu nombre, de tu rostro, de tu voz. Y seguiré con mi vida. Quizás mejor, quizás exactamente igual a como está ahora.
Visualizo ese día. Lo añoro. Y luego me doy cuenta de lo triste que será verte en la calle, y no saber quien eres. No darme cuenta de que ese ser humano que cruza la calle al lado contrario produjo en mí cosas tan maravillosas. Tan tangibles, tan intensas.
No sé si en realidad la paz se encuentre en el olvido. No sé si seré más feliz con éste dolor de saberte y no estar a tu lado, o si es mejor desconocerte, perderte en el olvido y nunca saber que realmente me sentí así. Que tuve la capacidad de sentir, que tuve la suerte de vivir lo que muchos sólo sueñan. Aunque halla durado algo similar a un suspiro. También me pregunto si te borrarás aún de mis sueños. O si un buen día te veré en uno de ellos, pensando que eres un producto de mi imaginación. El más vívido de ellos...
Quizás exagero, no? Tal vez se debe olvidar el primer amor, como se deben perder los dientes de leche. De una forma molesta, pero casi indolora, para dar paso al crecimiento.
Quizás era sólo cosa de tiempo. Quizás no iba a durar...
Pero por qué no puedo sacarme de la cabeza ésta sensación de vacío, de incomplexión. Como cuando uno lee un libro a medias, y debe regresarlo a la biblioteca, luego va al otro día a sacarlo de nuevo, y se da cuénta de que no está disponible. Alguien más se lo ha llevado, y no sé sabe cuando regresará. Y no queda más que esperar. Esa amarga espera del no saber...
No es que te piense más. Es sólo que no te pienso menos.

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